Incertidumbre, bronca y congoja. Esas fueron las sensaciones que transmitieron miles de manifestantes esta semana, en una marcha efectuada en la plaza Independencia para repudiar la decisión del Gobierno nacional de suspender el pago de las pensiones no contributivas para personas con discapacidad.

Si bien la ministra de Desarrollo Social de la Nación, Carolina Stanley, anunció que la medida será revisada y que se regularizará la situación de los beneficiarios afectados por este “error de aplicación de criterio”, los tucumanos que se convocaron el jueves a la noche frente a la Casa de Gobierno expresaron su preocupación ante la posibilidad de perder también ese aporte estatal.

La mayoría de los consultados por este diario coincidió en ello: si bien este mes por lo general los cobros fueron concretados, hasta ahora nadie les garantiza que en su próxima visita por caja terminarán el trámite con el aporte estatal en mano, cuyo monto ronda los $ 4.700 (algunas pensiones alcanzan los $ 7.000).

Según cifras de la Comisión Nacional de Pensiones Asistenciales, unas 400 ayudas por discapacidad fueron suspendidas en Tucumán. A nivel nacional, según las cifras que arrojaron opositores a la gestión de Cambiemos, el recorte alcanzaría a 170.000 de los 1,6 millones beneficiarios que estaban en regla a fines de 2015, lo que permitiría una reducción de unos $ 350 millones anuales en las erogaciones para las arcas federales. Hasta ahora, la medida habría impactado en unos 70.000 casos a lo largo del país.

Para implementar esta decisión, el Ministerio de Desarrollo de la Nación había recurrido a la aplicación de un decreto firmado hace 20 años por el ex presidente Carlos Menem (1989-1999), que favorecía a personas con bajos recursos económicos, pero sin detallar si padecían alguna discapacidad. “No se van a aplicar los criterios del decreto de 1997. Se está trabajando en un proyecto de decreto para adecuar la legislación a lo que es hoy la Convención para Personas con Discapacidad”, indicó Stanley esta semana, para tratar de llevarles tranquilidad a los pensionados.


Sin alternativas laborales 
“Somos muchos los que sobrevivimos con este ingreso que nos da el gobierno”
Desde su silla de ruedas, Juan León sostenía un cartel amarillo con un mensaje contundente: “con los discapacitados no”. El hombre de 49 años no podía contener las lágrimas por la bronca y la incertidumbre: si bien este mes pudo cobrar la pensión, le inquieta no saber “para dónde va todo esto”. “Es el único sostén que tengo”, le relató a LA GACETA León, quien estaba con familiares y amigos. Y recordó que, en su campaña, “el presidente (Mauricio) Macri había dicho que no se iban a tocar las cosas que estuvieran bien”. “Creo que se le mintió a la gente; somos muchos los que sobrevivimos con este ingreso que nos da el gobierno. Y ahora no sabemos qué va a pasar. Hacen esto y, a la vez, es muy difícil para uno conseguir trabajo. Yo sí puedo trabajar, pero no tengo alternativas (laborales). Estoy muy preocupado”, aseveró.
============06 TEX VARIOS ITEMS 1 (11545327)============
Un transplante vital 
“Si no tomo los inmunosupresores puedo llegar a perder el riñón, y también la vida”
“Hay que apoyar al resto”. Mónica, de 50 años, participó de la marcha del jueves en solidaridad con quienes no pudieron cobrar este mes su pensión no contributiva por discapacidad. Pero también estuvo allí afligida por ella misma: tiene vida gracias a un riñón que le fue transplantado, pero si deja de tomar la medicación indicada, el órgano puede fallar y su salud correría un grave riesgo. “Somos pacientes transplantados y estamos muy preocupados porque no sabemos qué va a pasar. Por el momento no nos quitaron a ninguno el grupo, pero sabemos que sí hubo gente que no cobró. En mi caso, si no tomo los medicamentos, que son inmunosupresores, dejo de cumplir con el cronograma de tratamiento que nos da el equipo de transplante. Y si eso pasa, puedo llegar a perder el órgano y la vida”, afirmó Mónica.
============06 TEX VARIOS ITEMS 1 (11545325)============
Un sueldo que no alcanza 
“¿Cómo le dijo a mi hija, que tiene síndrome de down, que no va a poder ir a la escuela?”
Noemí Esther Correa, de 60 años, fue una de las mujeres que iba al frente de la marcha del jueves. Y tenía razones para protestar: si su hija, que padece síndrome de Down, se queda sin su pensión, es probable que no se pueda costear la cuota de la escuela a la que asiste. “En mi caso, mi marido tiene un sueldo, pero no alcanza para solventar a toda una familia y para cubrir los gastos que implica (la salud de) un chico discapacitado. Creo que, desgraciadamente, nuestro Presidente no sabe qué significa tener un hijo en esta situación”, dijo. Y añadió que, si llegara a quedarse sin ese aporte, sería un problema grave. “Perder un mes de cobro implicaría no sólo los remedios de mi hija, sino también su escolaridad. ¿Cómo le explico que no puede ir a la escuela porque no se pudo pagar?”, lamentó Correa.


Sin alternativas laborales 

“Somos muchos los que sobrevivimos con este ingreso que nos da el gobierno”

Desde su silla de ruedas, Juan León sostenía un cartel amarillo con un mensaje contundente: “con los discapacitados no”. El hombre de 49 años no podía contener las lágrimas por la bronca y la incertidumbre: si bien este mes pudo cobrar la pensión, le inquieta no saber “para dónde va todo esto”. “Es el único sostén que tengo”, le relató a LA GACETA León, quien estaba con familiares y amigos. Y recordó que, en su campaña, “el presidente (Mauricio) Macri había dicho que no se iban a tocar las cosas que estuvieran bien”. “Creo que se le mintió a la gente; somos muchos los que sobrevivimos con este ingreso que nos da el gobierno. Y ahora no sabemos qué va a pasar. Hacen esto y, a la vez, es muy difícil para uno conseguir trabajo. Yo sí puedo trabajar, pero no tengo alternativas (laborales). Estoy muy preocupado”, aseveró.

Un transplante vital 

“Si no tomo los inmunosupresores puedo llegar a perder el riñón, y también la vida”

“Hay que apoyar al resto”. Mónica, de 50 años, participó de la marcha del jueves en solidaridad con quienes no pudieron cobrar este mes su pensión no contributiva por discapacidad. Pero también estuvo allí afligida por ella misma: tiene vida gracias a un riñón que le fue transplantado, pero si deja de tomar la medicación indicada, el órgano puede fallar y su salud correría un grave riesgo. “Somos pacientes transplantados y estamos muy preocupados porque no sabemos qué va a pasar. Por el momento no nos quitaron a ninguno el grupo, pero sabemos que sí hubo gente que no cobró. En mi caso, si no tomo los medicamentos, que son inmunosupresores, dejo de cumplir con el cronograma de tratamiento que nos da el equipo de transplante. Y si eso pasa, puedo llegar a perder el órgano y la vida”, afirmó Mónica.

Un sueldo que no alcanza 

“¿Cómo le dijo a mi hija, que tiene síndrome de down, que no va a poder ir a la escuela?”

Noemí Esther Correa, de 60 años, fue una de las mujeres que iba al frente de la marcha del jueves. Y tenía razones para protestar: si su hija, que padece síndrome de Down, se queda sin su pensión, es probable que no se pueda costear la cuota de la escuela a la que asiste. “En mi caso, mi marido tiene un sueldo, pero no alcanza para solventar a toda una familia y para cubrir los gastos que implica (la salud de) un chico discapacitado. Creo que, desgraciadamente, nuestro Presidente no sabe qué significa tener un hijo en esta situación”, dijo. Y añadió que, si llegara a quedarse sin ese aporte, sería un problema grave. “Perder un mes de cobro implicaría no sólo los remedios de mi hija, sino también su escolaridad. ¿Cómo le explico que no puede ir a la escuela porque no se pudo pagar?”, lamentó Correa.

Superando dificultades 

“Si le quitan esto a la gente, hay quienes no van a tener para comer”

A Roberto Adler no le resulta sencillo hablar. Pero sabe que debe hacerlo para defender sus derechos. “En mi caso, yo tengo mi cuñado (que también tiene una discapacidad) y yo también recibo (la pensión)”, le explicó a LA GACETA en la marcha del jueves. Y añadió que, si bien él pudo cobrar este mes sus haberes, también sabe de “mucha gente que no ha podido hacerlo”. “Esta es una ayuda muy importante. Yo también la tengo. Y si se lo quitan a la gente, no van a tener para comer. Uno no saber (cómo va a seguir esta situación)”, añadió Adler. El joven explicó que su cuñado no pudo ir a la marcha porque no le resulta sencillo trasladarse. “Pero vine yo en su lugar, y también estamos con mi señora. Para nosotros esto es muy importante”, le comentó a este diario, compungido.  

Elevado costo de vida 

“No sólo los medicamentos están caros, hoy todo está muy difícil”

Daniela Salvatierra tiene 25 años, y asistió a la marcha del jueves muy preocupada por un pariente cercano con discapacidad que podría quedarse sin la pensión no contributiva en caso de que el Gobierno nacional no revierta la medida. “Estoy afligida. Me parece que esto es algo no propio de un ser humano. Casi todas las personas (que reciben la pensión) son de bajos recursos. Y estamos viviendo un 2017 muy pesadamente, con todo muy caro, como los medicamentos. Y siempre te ponen excusas en el Siprosa. Así que por eso decidí venir y dar mi apoyo”, añadió la joven, sentada en uno de los bancos de la plaza Independencia, a la espera de que la protesta comenzara. “Tengo un pariente que recibe esta pensión y sé lo que realmente se necesita. No sólo los medicamentos están caros; hoy todo está difícil”, advirtió.